El cartón como material de protección y embalaje, deja su característica primordial, se acopla y adecua a la situación,
reflejo de procesos de ampliación hogareña, sinónimo de hacinamiento y apropiación, que a su vez nos habla de un
estado de manufactura propia y búsqueda de soluciones rápidas a problemas cotidianos, un eterno parche. La utilización del desecho es el proceso de transformación de “personalidades”, despoja de cualidades, reformula y se le carga de nuevas características. Es en este punto en donde la característica primordial del cartón se pierde, al igual que las soluciones parches el cartón pasa a ser de una contenedora de objetos a una contenedora de imaginarios.